Una palabra de esperanza para cada día · Reina-Valera

28 de septiembre de 2026 · Alabanza

EL CORDERO EXALTADO

Lectura Reina-Valera

La lectura de cada devocional dura aproximadamente 5 minutos a un ritmo normal y meditativo.

Música para la meditación bíblica

Ambientes para permanecer en quietud

Ambientes instrumentales suaves diseñados para acompañar su tiempo de oración y lectura de la Palabra.

Adoración serena: Gozo y paz

5:23

Una pieza cálida, dulce y luminosa para acompañar la lectura, la oración y la quietud delante del Señor.

Por JesseQuinnMedia

En su presencia: Quietud y esperanza

10:16

Un ambiente contemplativo y envolvente para permanecer en oración, meditar en la Palabra y descansar en la presencia de Dios.

Por Harmony-of-Heaven

Confianza en el camino: Dios ve la senda

5:15

Una melodía dulce y esperanzadora para descansar en la dirección de Dios mientras medita y ora.

Por Harmony-of-Heaven

Oración serena: Permanecer en Su presencia

7:42

Un ambiente cálido de adoración instrumental para aquietar el corazón y permanecer delante del Señor.

Por Harmony-of-Heaven

Ambientes instrumentales suaves para acompañar su tiempo de oración y lectura de la Palabra. Se conserva el crédito de cada autor y el enlace a la fuente licenciada.

Lectura de hoy

“«Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.»”

Apocalipsis 5:13 · Reina-Valera

📖 Abra su Biblia en Apocalipsis 5 y lea pausadamente el versículo 13 (y si le es posible, todo el capítulo) para que la Palabra de Dios hable directamente a su corazón antes de continuar con la reflexión.

¿Quién gobierna el universo el día de hoy?

Si usted enciende las noticias esta noche, pensará que el mundo está a punto de descarrilarse. Verá políticos ambiciosos, naciones en conflicto, crisis financieras y una cultura que parece haber perdido la brújula moral. Pero permítame decirle algo con la autoridad de la Palabra de Dios: el hombre no tiene la última palabra en la historia humana.

El apóstol Juan abre una ventana al cielo y no ve pánico en los pasillos celestiales. No ve a Dios retorciéndose las manos ni preocupado por las noticias del día. ¿Qué es lo que ve? Ve un Trono. Ve al Cordero de Dios tomando las riendas del destino de la humanidad. Y escucha una alabanza atronadora que sacude los cimientos del universo.

A veces vivimos como si Dios estuviera en juicio y el hombre fuera el juez. Nos quejamos, dudamos y temblamos ante los problemas de la tierra. Pero déjeme hacerle una pregunta directa: ¿Está usted mirando la pequeñez de sus circunstancias o está contemplando la grandeza del Rey que ocupa el Trono?

Tres verdades contundentes sobre la exaltación de Cristo

1. Jesús no es un mendigo pidiendo amor; Él es el Rey exigiendo señorío

Muchos tratan a Jesucristo como si fuera un producto de anaquel: lo toman si les conviene o lo dejan si les incomoda. Lo quieren como un "seguro contra el infierno", pero no como el Dueño de sus vidas.

- El mundo busca a un Jesús cómodo que no confronte su pecado; el Evangelio nos presenta al Cordero Santo que demanda nuestra rendición total.

- El hombre quiere usar a Dios para sus propios planes; el creyente rinde sus planes a los pies del Cordero.

En el tribunal de Pilato, Jesús parecía una víctima indefensa. Pero en Apocalipsis 5, Él es el único Digno en todo el universo de tomar el libro y desatar sus sellos. Aquel que llevó la corona de espinas en la tierra lleva hoy la corona de gloria en el cielo.

2. Nadie quedará neutral ante la majestad del Cordero

Mire bien el alcance del versículo: «todo lo creado». No hay escapatoria. No hay excepciones. Llegará el día en que todo ateo, todo escéptico, todo dictador y todo religioso doblará sus rodillas ante Él.

Usted puede doblar su rodilla hoy por la fe y experimentar la gracia de un Salvador, o doblarla mañana por la fuerza y enfrentar el juicio de un Rey. Pero nadie —escúcheme bien, ¡nadie!— podrá mantenerse indiferente ante el Cordero Exaltado. La decisión de hoy determina su eternidad.

3. La visión del Trono destruye la cobardía del creyente

Cuando usted sabe quién está en el Trono, el temor a los hombres se evapora. Si el Rey del universo es su Redentor, ¿a qué o a quién va a temer? Un cristiano que contempla al Cordero Exaltado no camina pidiendo disculpas por su fe en el trabajo, ni se desploma ante la primera prueba en el hogar. La grandeza de su Dios achica la magnitud de sus problemas.

El Centro de nuestra Alabanza: Jesucristo

Amado hermano, ¿sabe por qué el cielo entero rinde culto al Cordero? Porque la salvación no la compró un ángel ni la obtuvo una religión; la pagó Jesús con Su propia sangre en el madero. Toda la Biblia apunta a Él. Él es el centro de la creación, el centro de la historia y el centro de la redención. Cuando miramos la cruz, vemos el precio que Él pagó por nosotros; cuando miramos el Trono, vemos la gloria que a Él le pertenece.

Aplicación personal

1. Detenga la queja al instante:

Cada vez que sienta la tentación de murmurar por una dificultad o circunstancia, haga una pausa y reemplace esa queja por una verdad bíblica sobre la fidelidad de Dios.

2. Exprese alabanza audible:

No guarde su gratitud únicamente en la mente; pronuncie hoy con sus labios al menos tres oraciones audibles de alabanza al Señor en medio de sus actividades diarias.

3. Edifique a alguien con sus palabras:

Utilice su boca para proclamar la gracia de Cristo a otra persona hoy, ya sea compartiendo una palabra de aliento o dando testimonio de lo que Dios ha hecho en su vida.

Oración

Padre Celestial, te doy gracias por la victoria eterna de tu Hijo amado, el Señor Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Reconozco que con demasiada frecuencia he quitado mis ojos de tu Trono para fijarlos en las tormentas de este mundo. Perdóname, Señor. Rindo hoy mi vida, mi voluntad y mis metas ante el señorío absoluto de Cristo. Lléname de tu Espíritu Santo para vivir con valentía y proclamar con gozo que Jesús es el Rey victorioso, por los siglos de los siglos. En el nombre supremo de Jesús. Amén.

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